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Desde la
infancia me sentí inclinado a la composición musical.
Realicé varias obras que fueron descartadas por mí,
por considerarlas poco valorables. Sólo sobrevivieron un
par de canciones para voz y piano, una romanza para piano y la obertura
de una ópera que nunca compuse titulada "Fuenteovejuna",
basada en la obra homónima de Lope de Vega.
A continuación ofreceré un listado de mis obras con
número de opus, acompañado de una brevísima
referencia:
Tocata para piano Op.1:
obra breve con influencias de la escuela rusa. Es muy virtuosística.
Sonata para flauta y
piano Op.2: sigue las formas clásicas pero contiene
un ropaje armónico del siglo XX. Tiene 4 movimientos, el
3ero de los cuales, puede bajarse
como audio de este enlace.
Sonata para piano Op.3:
consta de 3 movimientos, siendo el último de ellos una fuga.
Esta obra fue revisada por mí a principios de 2002.
Tres piezas para cuarteto
de cuerdas Op.4: están compuestas en un lenguaje
que alterna el atonalismo y la politonía.
Cuarteto para cuerdas Op.5:
consta de un solo movimiento dividido en 4 secciones; lento-rápido-lento-rápido.
Obertura de concierto Op.6:
es atonal y se destaca por el juego de timbres orquestales.
Fantasía para orquesta
Op.7: en ella alternan la rítmica y una melodía
lánguida y extensa.
Sonata para piano Op.8:
consta de un solo movimiento que comprende 2 exposiciones desarrollativas
y una pequeña coda.
Preludio, adagio y fuga para
órgano Op.9: el preludio es atonal; el adagio, melódico
y con tonalidad libre, y la fuga es politonal.
Serenata para viola y piano
Op.10: tiene 3 movimientos; el último de ellos,
es un tema con variaciones, en el que se presenta un tema tonal.
Dicha tonalidad se diluye a través de las variaciones hasta
llegar en la última de ellas a un duodecafonismo ortodoxo.
Cantata de alabanzas a Jehová,
para barítono, coro y orquesta Op.11: dividida en 3 secciones
alternan los recursos percusivos, melódicos y contrapuntísticos.
Su lenguaje armónico es politonal.
Cuatro piezas para orquesta
de cuerdas Op.12: son incisivas y tienen bruscos cambios
de clima. En ellas alternan el atonalismo libre y el duodecafonismo
puntillista.
"Oración", para
violín y piano Op.13: es una rapsodia con un gran protagonismo
del violín, que representa a quien hace una fervorosa plegaria
a Dios.
"El Náufrago", ciclo
de 3 canciones para tenor y piano Op.14 sobre textos de Fabricio
Ceirano: se suceden sin solución de continuidad y en la última
canción se escucha en el piano el tema del "Dies Irae".
"Job",
narración musical en dos partes Op.15: es una ópera-oratorio,
de modo que puede escenificarse o no. Lleva un narrador, solistas,
coro y gran orquesta. Las partes cantadas son números cerradosos
que alternan con las narradas. El libretto me pertenece.
Sinfonía No.1 Op.16: comienza
con una marcha fúnebre que ocupa la mitad de la obra. En
el lenguaje armónico se alternan centros tonales y el duodecafonismo
más severo. Tiene 3 movimientos.
"Un ser solitario", cantata
para voz femenina y piano Op.17, con texto de
Claudia Mercatante: compuesta sobre centros tonales es una obra
melódicamente accesible y la música sigue la intención del texto.
"Sinfonía del
bosque", cantata para voz femenina y orquesta Op.18,
con texto de Claudia
Mercatante: tiene también una reducción para canto
y piano y su lenguaje raya en un impresionismo actualizado.
Cinco canciones para voz
femenina y piano Op.19, sobre poemas de Claudia
Mercatante: de acuerdo a lo que sugieren los poemas, están
compuestas en el más severo lenguaje duodecafónico.
En una de ellas, "La Dama Perversa", la cantante entona
una melodía modal sobre un acompañamiento totalmente disonante.
"Música fúnebre
para la muerte de mi madre", para orquesta de cuerdas,
Op.20: obra intimista, es un nocturno que no sobrepasa los 7 minutos.
Es tonal, pero alternan disonancias desesperadas.
Preludio, zarabanda y tocata
para violín solo Op.21: de lenguaje tonal libre
tiene la particularidad de que las repeticiones de la zarabanda,
deben ejecutarse con ornamentaciones a cargo del intérprete.
Concierto No.1 para piano y
orquesta Op.22: fue compuesto con motivo de mi casamiento
con Claudia
Mercatante, a quien lo dediqué. Su lenguaje es
tonalmente libre y el piano juega con timbres orquestales muy diversos.
Tiene un solo movimiento con muchas variantes dinámicas,
y un crítico musical dijo que era un verdadero poema sinfónico
con piano solista.
Tres canciones para coro
mixto Op.23, sobre poemas de Claudia Mercatante: alternan
los modos griegos y la tonalidad en un contrapunto accesible.
Concierto No.2 para piano y
orquesta Op.24: la orquesta lleva solamente cuerdas, y
es una obra muy contrapuntística y politonal. El segundo
movimiento está inspirado en el cuadro "Tensión"
de Claudia
Mercatante, en el que las cuerdas y el piano forman de a poco un nudo
armónico cada vez más complejo, siguiendo los lineamientos del cuadro.
Cinco canciones para voz
masculina y piano Op.25, sobre poemas de Claudia Mercatante:
son tonales y neorrománticas, siguiendo el contenido de los
textos.
Seis Estudios para piano
Op.26: son estudios de concierto y plantean diversos problemas
de la música del siglo XX, como los cambios de compas, las
series duodecafónicas, etc. La excepción es el tercero,
escrito para la mano izquierda sola, en si menor.
Tres canciones para voz femenina
y piano Op.27, sobre poemas de Claudia
Mercatante: son breves y puntillistas, y están escritas
en un lenguaje duodecafónico, con diversos cambios de dinámica.
Sinfonía No.2 Op.28
con coro, sobre texto de Claudia Mercatante: tiene 4 movimientos,
y el último de ellos incorpora al coro que canta el poema
"El Espejismo" de Claudia
Mercatante. La sinfonía tiene granades contrastes rítmicos
y melódicos. El último movimiento puede ejecutarse
independientemente.
Preludio, coral y variación
Op.29, para piano: es una obra tonal en la que alterna
un lenguaje neorromántico con armonías fantasmales.
Está dedicado a la memoria de la señora Ester Leyes,
con motivo de su muerte.
"Sophie", ópera
en cinco actos con libreto propio Op.30: está compuesta,
basada en la novela "El amante de rojo" de Alejo Brignole.
Incluye un ballet y su lenguaje es tonal.
"Rubén Marsiales
el compositor" Op.31, ópera en cuatro actos con libreto
propio: esta ópera tiene un argumento propio armado
en base a vivencias personales y su lenguaje es tonal.
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